Un lugar donde se cobija el alma bajo el amparo de la poesía.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Cumpleaños

En un moderno libro de lengua se iba a celebrar el cumpleaños de un grafema. Todos  llegaron muy bien vestidos y con un regalo en la mano para felicitar a la consonante que cumplía un año más de vida. Tomaron sus respectivos asientos esperando la aparición de la letra. Los minutos corrían y no había ninguna señal de su llegada. Los asistentes a la fiesta comenzaron a impacientarse. Algunas vocales ya querían marcharse; pero la Fonética las convenció de quedarse, ofreciéndoles tildes y diéresis para adornar su apariencia. La u estaba muy contenta con una diéresis que encajaba muy bien en su cabeza. Mientras seguían esperando, la morfología puso unos discos de música variada y saco a bailar a la m. Este acto hizo que algunos concurrentes se animaran a bailar. Muchas consonantes y vocales salieron a la pista de baile y demostraron que tan bien sabían deslizar el cuerpo. Sin notarlo ya todos estaban con pareja y muchos de los que estaban bailando formaban sílabas al compás de la música e incluso palabras completas.

Hasta que de pronto alguien entro por la puerta principal y todos se quedaron asombrados hasta la boca abierta. Era la dueña del santo, la querida j, ataviada con un traje precioso. Avergonzada les pidió disculpas por la tardanza y les confeso que se había olvidado de la fecha de su cumpleaños. Si no es por la llamada que le hace la semántica, ella no estaría allí. Vino volando en un abecedario.

Vocales y consonantes al ver su rostro apenado le dijeron al unísono que no se preocupase y le fueron entregando uno a uno sus regalos. La i la quería mucho, la sentía como su hermana y le regalo un hermoso punto para que lo usara cuantas veces quiera sobre todo cuando hiciera una minúscula presentación.

La sintaxis repartió copas de champán para realizar un brindis por el onomástico de la querida j. Todos expresaron sus buenos deseos sólo la h no dijo nada, aunque con gestos le demostró todo el aprecio que siente por ella. La h se quedo muda después de haber sufrido una gran impresión en el pasado. Luego del brindis vino la cena. Cada uno tomo su lugar y poco a poco se fue sirviendo el banquete. La o era la más glotona de todas las letras, no perdonaba ni un suspiro y repetía todos los platos. Siempre la molestaban por su gordura; pero eso a ella no le importaba.

Cuando terminaron de cenar, en la sobremesa, se pusieron a charlar sobre lingüística y gramática, sobre reglas de acentuación y demás; y una vocal aclaro a voz en cuello que las consonantes nunca llevarían tilde por más que quisieran, aunque pasen tres mil años su deseo nunca se haría realidad; pero la ñ altiva le refuto recordándole que ella era la única de las consonantes que contaba con un apéndice propio y que no requería de ninguna regla de acentuación o lo que fuera para llevarlo consigo siempre, situación que no sucedía con las vocales pues estas llevaban la tilde cuando la regla lo señalaba. Así que le pidió a la vocal atrevida que se callase la boca. Le recordó que para ostentar una tilde tendría que estar dentro de una palabra oxítona, paroxítona, proparoxítona o súper proparoxítona.

La z calmo los ánimos de los interlocutores y les suplico que guardaran la compostura, pues la reunión no se podía estropear por simples puntos de vista. Les señalo que cada quien era como era y que sin excepción vocales y consonantes cumplían un papel importante dentro de la escritura.

La querida j los invito a bailar nuevamente para despejar las tensiones. Ella tomo del brazo a la b y danzaron un bello vals. Los demás se miraron entre si y se rieron de los temas que habían pronunciado. Salieron a la pista de baile y algunos sin querer queriendo formaron dígrafos inseparables.

El cumpleaños de la querida j jamás ha sido olvidado por los que estuvieron presentes aunque muchas veces ella lo olvida ellos siempre le hacen recordar.        

    

miércoles, 12 de octubre de 2011

El aire del mañana

Haciendo un recuento de mi vida pasada, encuentro tantos manchones en el papel de mi alma, tantas palabras hirientes que se han grabado con tinta indeleble en el libro de mi vida, pero el corrector de mi esperanza borrara poco a poco todas mis desilusiones y escribiré nuevas palabras que llenaran de luz los cuartos clausurados de mi fe.
Se que con tu ayuda podré escribir una nueva historia en las hojas de mi corazón contigo tendré el valor de recitar día a día el poema de tu fuerza bendita.
*El aire del mañana me traerá el oxigeno puro que necesitare para gritar tu nombre y estamparlo como un titulo en la tapa de mi diario, palabra por palabra iré escribiendo en las fibras de mi ser y con la tinta de tu amor se llenara cada rincón de mi emoción.
Dame de beber de tu vocabulario para poder expresar el milagro de amor que has impreso con letras mayúsculas en cada átomo de mi interior. *
Tantas oraciones sin sentido en la gramática de mi vida, tantos gazapos engarzados en la semántica de mis días, pero desde que abriste la puerta de mi lingüística, solo escribo sintagmas que tienen concordancia con tus palabras de vida.
Me siembras neologismos en el huerto agostado de mis vocablos arcaicos, necesita de ti cada frase que profiere mi espíritu atribulado, fui un mar muerto por la agramaticalidad de mis textos al momento de querer imprimir las vivencias erróneas de mi desorientado corazón, pero tu ortografía sabia ha corregido todo mi libro y ha aumentado paginas en el diario de mi existir, hoy sé que tendré una buena lectura de mi vida y aprenderé a vivir en el manantial de tu verbo bendito.
El aire del mañana renovara mi vida y me permitirá cantar sentimientos tiernos nacidos de la sintaxis pura de tu verdad inconcusa, soy tuyo de hoy en adelante y aceptare las normas elevadas de tu sapiencia inconmensurable, en mi alma y en mi piel solo aparecerá la caligrafía de tu mano divina.
Ábreme el corazón y pinta poemas de vida en mi circulación, gracias a ti hoy he vuelto a nacer en el hogar del verbo amar.